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PREVENCION DEL SINDROME DEL CUIDADOR (III): LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

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En este post hablaremos de la importancia del adecuado manejo de las emociones en la vida diaria como indicador de calidad de vida y salud mental en las personas cuidadoras.

Las emociones:

Las emociones pueden definirse como una reacción fisiológica ante un determinado ambiente o estímulo.

Cada persona experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, temperamento y de las características de la propia situación vital. Algunas de las reacciones fisiológicas y de comportamiento que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse y por ello modificarse en nuestro beneficio.

Todas las emociones tienen una utilidad: impulsan a la acción y al proceso de tomar decisiones. Cada una de ellas indica una dirección que, en el pasado, ha permitido a las personas resolver adecuadamente desafíos. En este sentido, el bagaje emocional de cada persona tiene un extraordinario valor de supervivencia.

Según Kolb, 2005, las emociones son estados complejos del organismo, respuestas globales en las que intervienen distintos componentes:

  • FISIOLÓGICOS: se trata de procesos involuntarios como el tono muscular, la respiración, secreciones hormonales o la presión sanguínea entre otras que implican cambios en la actividad del sistema nervioso central y autónomo, así como cambios neuroendocrinos y neuromoduladores.
  • COGNITIVOS: Procesamiento de información, tanto a nivel consciente como inconsciente que influye en nuestro pensamiento y en nuestra vivencia subjetiva de los acontecimientos.
  • CONDUCTUALES: Expresiones faciales, movimientos corporales, tono de voz, volumen, ritmo, que determinan conductas distintivas de especial utilidad comunicativa.

Tipos de emociones:

Según Izard (1991), las emociones básicas se pueden distribuir  en seis categorías:

  • MIEDO: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.
  • SORPRESA: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.
  • AVERSIÓN: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.
  • IRA: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
  • ALEGRÍA: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.
  • TRISTEZA: Pena, soledad, pesimismo.

 Inteligencia emocional:

El concepto de inteligencia emocional no es nuevo y ha nacido de la necesidad de responder porqué diferentes personas se adaptan mejor a las situaciones vitales difíciles; entre otros, autores como Gardner (teoría de las inteligencias múltiples,1983),Salovey y Mayer (inteligencias interpersonal e intrapersonal, 1990), LeDoux (1987, 2002), quien demuestra teórica y experimentalmente que la amígdala actúa como nexo entre el cerebro emocional y racional o el más conocido Goleman por su difusión del concepto en 1995 proponen una respuesta a dicha evidencia.

Según Goleman, la inteligencia emocional está compuesta por metahabilidades que pueden clasificarse en cinco competencias: conocimiento de las propias emociones, capacidad para controlar emociones, capacidad de motivarse a sí mismo, reconocimiento de emociones ajenas y control de las relaciones.

Estas competencias se clasifican en:

Las competencias o aptitudes personales.

Determinan el modo en que una persona se relaciona consigo misma, el conocimiento y dominio de uno mismo.

El autoconocimiento

Capacidad para identificar los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones y la seguridad en la valoración que hace esa persona de sí misma y sus capacidades.

El autocontrol

Control de los estados, impulsos y recursos internos. Manteniendo normas de honestidad e integridad consigo mismo. Asumiendo la responsabilidad de su actuación personal. Con flexibilidad para afrontar los cambios y estando abiertos y dispuestos ante las nuevas ideas, enfoques novedosos y la nueva información

La automotivación

Capacidad de encontrar fuentes que puedan guiar o facilitar la obtención de los objetivos personales. Esforzándose por mejorar. Con disposición para aprovechar las oportunidades que se presenten y actuar con prontitud cuando se necesite y tenacidad para la consecución de los objetivos, a pesar de los obstáculos y contratiempos a los que tengan que enfrentarse.

Las competencias o aptitudes sociales.

Determinan el modo en que las personas se relacionan con los demás, el modo en el que se manejan las relaciones

La empatía

Capacidad de captar los sentimientos y los puntos de vista de otras personas e interesarse activamente por las cosas que preocupan a los demás. Prever, anticiparse en el reconocimiento y satisfacción de las necesidades de los que dependen de cada persona. Cultivar y aprovechar las oportunidades que ofrecen diferentes tipos de personas.

Las habilidades sociales

“Conjunto de conductas emitidas por una persona en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de esa persona de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación, mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas” Caballo,1986.

Comprenden habilidades como: escucha activa, manejo de conflictos, liderazgo, establecer vínculos colaboración y cooperación y habilidades de equipo.

La importancia de la inteligencia emocional:

En cuanto a la relación entre IE y estrategias de afrontamiento ante el estrés, podemos indicar que la IE está asociada a ciertas estrategias de afrontamiento al estrés y auto-regulación emocional. Así, la IE está implicada en la adecuada gestión de las emociones y es un factor determinante para la salud, siendo un buen predictor de la salud mental y física (Martínez, Piqueras y Ramos, 2010; Martins,Ramalho y Morin, 2010), facilitando el afrontamiento al estrés en la vida diaria.

En este sentido, parece haber un cierto consenso entre los estudios al afirmar que los niveles bajos de IE y el déficit de habilidades de competencia emocional (expresión emocional, conocimiento de las propias emociones) interfieren en la capacidad para utilizar estrategias de afrontamiento adaptativas ante las emociones negativas o el estrés.

Desde nuestra perspectiva, “mejorar la inteligencia emocional” puede ser un objetivo directo de programas de afrontamiento destinados a cuidadores de personas en situación de dependencia, puesto que con el desarrollo de la inteligencia emocional podremos conseguir que los cuidadores recuperen la concepción de la vida diaria como un reto que vivir y no como una batalla en la que sobrevivir, como un regalo en el proyecto vital de aquellas personas que cuidan de otras.

 “Sólo hay un rincón del universo que usted puede estar seguro de mejorar… y ese es su propio yo.” (Aldous Huxley)

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