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EL MANEJO DE LAS EMOCIONES NEGATIVAS EN EL CUIDADO: LA AUTO-COMPASIÓN.

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En este post trataremos la importancia de manejar adecuadamente la auto-compasión definida como un sentimiento de pena o lástima hacia uno mismo y/o victimismo que es experimentado en situaciones percibidas como adversas y no se tiene la confianza o habilidad para adaptarse a ella.

  • La autocompasión como sentimiento de victimismo.        

 La autocompasión así definida es una respuesta emocional que surge en un momento de estrés y que tiene consecuencias negativas tales como una valoración de la realidad de forma “deformada”, con aparición del sentimiento de victimismo respecto a las circunstancias vividas, mayor vulnerabilidad frente a los problemas diarios, acompañada de sentimientos de impotencia y con subjetiva sensación de menor control sobre las situaciones del que realmente se tiene.

 Consecuencias sobre el cuidador:

  •  Evita la toma de conciencia de la situación presente y la aceptación realista de los cambios en la vida diaria del cuidador desde el momento en el que ha tomado la decisión de empezar a cuidar de una persona en situación de dependencia.
  • Genera respuestas de huída que evitan un afrontamiento activo y positivo de la situación vivida y el uso de habilidades de resolución de problemas por parte del cuidador.
  • Provoca una actitud pasiva y derrotista frente a las demandas de la vida diaria.
  • Disminución del sentimiento de autoeficacia.
  • Deterioro de la autoestima.

Hemos querido realizar esta distinción negativa de la autocompasión frente a la concepción positiva de la autocompasión desde el punto de vista de las psicoterapias integrativas que describen la autocompasión compuesta por varios componentes centrales (Neff): bondad con uno mismo (Self-Kindness), tratarse a uno mismo con cuidado y comprensión en vez de con un juicio duro, además de practicar una activa calma y conformidad con uno mismo.

Desde nuestra perspectiva, entendemos que es preciso evitar e intervenir en  esta concepción negativa de la autocompasión puesto que evita un afrontamiento activo y positivo de la situación del cuidado, reduce la satisfacción del cuidador y aumenta su sensación de sobrecarga; para ello proponemos las siguientes estrategias de intervención:

 

  • 1.      Reconocer los sentimientos.
  •  Todos los sentimientos son legítimos: es normal tener pensamientos o emociones negativas hacia la situación en la que se encuentran los cuidadores en sus tareas cotidianas, a veces dirigidos hacia su familiar y otras hacia sí mismos.
  •  Lo deseable es que los cuidadores sean conscientes de que los sentimientos existen (no evitarlos o huir de ellos o negarlos), y aprendan a reconocerlos, aceptarlos y finalmente saber cómo manejarlos.
  •  Evitar someter las emociones a censura. Etiquetar las emociones como buenas o malas, no ayuda a mejorar la competencia de los cuidadores para manejarlas y puede hacer que se sientan peor cuando están bajo los efectos de una emoción etiquetada como negativa y con mayor preocupación y menor capacidad de control sobre la misma.
  •  Permanecer atentos a las señales emocionales. Los cuidadores para mejorar sus competencia en el manejo de emociones pueden aprender a identificarlas prestando atención a las señales físiológicas y las respuestas corporales que éstas producen.
  •  Investigar cuáles son las situaciones que desencadenan esas emociones. Las emociones siempre son causadas en unas circunstancias concretas, por lo que los cuidadores pueden a aprender a identificar cuándo se producen y con ello mejorar su capacidad para controlarlas dado que puede tratarse de una situación que pueden evitar, mejorar o tratar de aprender a aceptar.
  •  Designar de forma concreta los sentimientos y señalar las sensaciones que se reflejan en nuestro cuerpo, en lugar de hacer una descripción general; esto ayudará a los cuidadores a  aprender a reconocer sus emociones, conocerlas y manejarlas adecuadamente.
  •  Para ayudar a la identificación la relación causa-efecto de las emociones y mejorar la competencia emocional se pueden utilizar autoregistros como:

 

Reacciones fisiológicas Identificación emocional

Descripción de cómo me siento (contento, alegre, triste, enfadado, …)

Cuando estoy ( dónde, con quién, haciendo qué) Y lo que me hace sentir así es pensar… Consecuencia

de esa emoción

es…

En lugar de pensar eso  podría pensar…
Sudoración,

Palpitaciones,

Sensación de hormigueo en el estómago

Resentimiento Cuando estoy con mi madre y llama a la puerta mi hermana que viene de visita Encima de que nunca me ayuda seguro que mi hermana critica otra vez la forma en la que cuido de mamá y mi madre se pone de acuerdo con ella. Me enfado conmigo misma y me pongo a limpiar el patio de la casa por no discutir. Tal vez es momento de quedar con mi hermana para hablar de la evolución de la enfermedad de mamá y que podamos tomar una decisión al respecto.

 2.       Expresar nuestros sentimientos de forma asertiva y moderada.

Evitar la expresión de las emociones no ayuda a manejarlas con eficacia, lo idóneo es aprender a expresarlas de forma moderada y adquirir habilidades para rebajar su intensidad o cambiarlas en caso de que pueden ser perjudiciales para el cuidador o las personas de su entorno.

 3.      Desarrollar habilidades de afrontamiento orientadas a la solución de los problemas y el manejo de las emociones negativas.

  • Análisis de la situación que provoca la autocompasión y la intensidad de la respuesta emocional manifestada.

A. Cuál es la Amenaza que está percibiendo su mente y de qué tipo es.

B. Evaluar si su reacción era adecuada y congruente de acuerdo a la situación que le amenazaba.

C. Si hubo incongruencia, encontrar el error de interpretación que le hizo ver una amenaza y reaccionar a ella de una manera inadecuada.

D. Modificar el error de interpretación para transformar la reacción emocional.

  •  Entrenamiento en habilidades de solución de problemas: dotar al cuidador de las habilidades suficientes para transformar los obstáculos en “desafíos” a superar.
  •  Intervención con los pensamientos negativos: entrenar al cuidador para cambiar el lenguaje de “desesperanza” por otro de “competencia”.
  •   Otras  posibles estrategias de intervención psicológica en el manejo de la autocompasión:
  1.  Aplicación de la terapia cognitivo-conductual: eliminando los refuerzos positivos que mantienen la situación de victimismo y comportamientos de evitación y huída de las situaciones problema.
  2. Intervención profesional mediante Terapias psicológicas de tercera generación: terapias de aceptación y compromiso, terapia cognitiva basada en Mindfulness.

 

 “Una mente sana es aquella que guarda el debido equilibrio entre la cautela y la confianza, que no ha sido vencida por el miedo, pero que no ha caído en la temeridad.”

Antonio, Escohotado.

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