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LA RESISTENCIA AL CAMBIO

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“Cualquier cosa a lo que uno se resista, persiste”.

John Grinder

En esta entrada analizaremos la importancia de vencer la resistencia al cambio como estrategia positiva para hacer frente a las dificultades y/o imprevistos importantes con los que usted podría encontrarse en su día a día como cuidador/a.

 LA RESISTENCIA AL CAMBIO

Habitualmente cuando usted percibe que la transformación prevista en su rutina cotidiana es importante se produce lo que en Psicología se conoce como resistencia al cambio.  Supone un mecanismo de rechazo a las nuevas situaciones por el que su mente pretende que las cosas sigan funcionando como antes pese a que las circunstancias hayan cambiado. Es preciso destacar que esa resistencia al cambio no hace más que complicarle las cosas, generando efectos negativos que provocan un agotamiento físico y mental prescindible. Aunque existen personas más resistentes al cambio que otras, por lo general  se podría decir que esta resistencia al cambio es un mecanismo universal.  Lo importante de este hecho es que usted entienda que pese a que se resista al cambio, existen estrategias para evitar esta resistencia antes de que se convierta en un importante obstáculo para disfrutar de su vida diaria.

 EL MIEDO, ESE PELIGROSO COMPAÑERO DE VIAJE

Detrás de esa habitual resistencia al cambio habita la incertidumbre respecto al futuro y el miedo a lo desconocido.

 El miedo genera una inevitable falta de confianza en sus propias capacidades e impide valorar en su justa medida sus oportunidades frente al futuro más inmediato. Ese miedo a lo desconocido facilita la aparición de frecuentes ideas negativas respecto al futuro, sentimientos de indefensión y cambios negativos en su estado de ánimo que contribuyen a aumentar su permanente sensación de falta de control respecto a la situación que está viviendo en este momento.

Para evitar la resistencia al cambio es importante aprender a reconocer lo que usted siente. Es normal que durante los primeros días experimente cierto malestar y que se sienta indefenso/a o molesto/a. Son reacciones perfectamente comprensibles ante una situación vital difícil. Si las esconde, mantendrá la resistencia al cambio pero si las acepta, podrá facilitar el cambio y adaptarse a las nuevas circunstancias. Al aceptar la situación actual, recupera de nuevo el control sobre la situación y con ello la capacidad para poder cambiar.

 SIGNIFICADO DEL CAMBIO

Cambio personal no es necesariamente sinónimo de algo negativo, los momentos de cambio pueden convertirse en etapas de transición hacia una situación futura positiva en la que usted crezca y desarrolle sus propias capacidades. Sin embargo, todo proceso de cambio personal parte de la voluntad de querer recuperar el control sobre las propias circunstancias vitales y empezar a creer que no es usted  exclusivamente víctima de las circunstancias, sino que puede crear un cambio de actitud positivo frente a su propia realidad diaria. 

Esto implica tomar parte directamente en su realidad diaria evitando la pasividad y la autocompasión y realizando una valoración más realista de su propia situación orientada hacia la búsqueda de soluciones respecto al problema que le preocupa.

  • Optimice sus posibilidades: Procure buscar oportunidades en aquella parte de su problema actual que dependa directamente de usted, busque soluciones a su alcance en lo que usted puede controlar y oriéntese al cambio haciendo uso de sus capacidades actuales.

 

LAS FALSAS EXPECTATIVAS Y EL CAMBIO DE PENSAMIENTO

Las expectativas respecto a sus circunstancias vitales a menudo están distorsionadas y suponen una valoración inadecuada y no realista de su propia situación. Durante las primeras fases del cambio producido en su vida diaria es normal que tenga dudas e interprete la realidad de forma distorsionada. Es frecuente que aparezcan pensamientos del tipo “qué me está pasando” ,”no puedo con esto”, “me gustaría marcharme de aquí”. Los pensamientos negativos distorsionados asociados a las situaciones que usted vive ejercen una influencia negativa en su vida diaria. Es preciso que usted sea consciente de su importancia y se proponga buscar ayuda profesional si no puede cambiarlos por sí mismo/a y si las reacciones emocionales que provocan esos pensamientos son muy intensas y abrumadoras como para poder ser manejadas por usted y/o acompañadas por síntomas físicos y psicológicos que le impiden la realización de actividades básicas y rutinarias de su vida. Frente a estas situaciones es conveniente que ponga en marcha las siguientes acciones:

  • Evalúe sus pensamientos e imágenes. En ocasiones, la tensión psicológica es más una amenaza imaginaria que real.
  • Busque ayuda y comprensión. Esta situación se maneja mejor si existe la sensación subjetiva de apoyo y comprensión por parte de las personas significativas de su entorno.
  • Evite postergar lo inevitable. No deje los pequeños asuntos cotidianos sin resolver para mañana, puesto que aumentan la sensación de sobrecarga de este momento.
  • Realice actividades diarias agradables. La monotonía y la rutina diarias es un factor que tiende a agravar la respuesta de estrés y la sensación subjetiva de que el cambio no es posible.
  • Evite exagerar la amenaza: mantenga bajo control las exageraciones y la tendencia a la catastrofización; si no puede controlarlo por sí mismo/a busque ayuda profesional, pero evite banalizar su importancia.

COMPROMISO CON LOS NUEVOS OBJETIVOS

A menudo la resistencia al cambio se consolida en su vida diaria porque usted tiene patrones pre-establecidos que su mente no quiere cambiar, pese a que ni siquiera conoce bien en qué consiste la nueva situación. Una manera adecuada para  evitar la resistencia al cambio consiste en marcarse pequeños objetivos inmediatos y  realistas en su vida diaria y experimentar poco a poco los resultados positivos de las acciones realizadas. Eso creará seguridad frente al cambio y aumentará su motivación frente al mismo.

  • Actúe. Actuar, de un modo progresivo y sistemático, mediante un pequeño plan de acción será siempre la mejor manera de ayudarse a sí mismo/a.
  • Haga ejercicio físico de bajo impacto. Los ejercicios de bajo impacto (tales como caminatas diarias) favorecen la reducción de la activación fisiológica característica del estrés y mejoran el estado de ánimo.

 “Lo que creemos es lo que creamos”

Álex Rovira

 

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