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EL EFECTO PROTECTOR DEL OPTIMISMO FRENTE A LAS ADVERSIDADES

imagen optimismo

“El optimismo es la fe que conduce al logro; nada puede realizarse sin esperanza”.

Helen Keller

Ser cuidador familiar puede estar asociado a niveles elevados de malestar físico y psicológico. Sin embargo, estudios demuestran que el optimismo protege de este malestar.Los cuidadores más optimistas, ante niveles elevados de estrés asociado al cuidado, muestran menor sintomatología depresiva que los cuidadores menos optimistas.
De aquí se concluye que el optimismo es clave en el día a día de un cuidador.
Es una característica disposicional de la personalidad que media entre los acontecimientos externos y la INTERPRETACIÓN PERSONAL que hacemos de ellos. De esta forma, el optimismo disposicional ha sido definido como la tendencia o expectativa generalizada de las personas a esperar resultados positivos y favorables en sus vidas. Esta definición incluye, además de la creencia en la propia capacidad para ejecutar las acciones necesarias para alcanzar determinados objetivos.
Al esperar buenos resultados, las personas optimistas persiguen sus metas con la confianza de que las obtendrán y perseveran ante posibles dificultades en el camino. En definitiva, el optimismo parece favorecer la adaptación a las situaciones difíciles de la vida y se asocia de forma positiva a la salud física y mental de las personas.

Diversos estudios apuntan que el optimismo presenta efectos psicológicos saludables para los cuidadores independientemente de la intensidad y la frecuencia de los estresores implicados en la situación del cuidado.Los cuidadores que afirman tratar de ver las cosas “por el lado bueno” aseguran tener una mejor calidad de vida.

Por ejemplo en el caso de las personas con demencia; para el cuidador familiar, los problemas de conducta como la agitación, agresividad, repetición de preguntas etc. suponen una fuente de malestar y estrés que parecen verse amortiguados por el optimismo o la tendencia general a esperar resultados positivos de la vida. Concretamente, mientras que para los cuidadores bajos en optimismo la percepción de un mayor estrés asociado a los comportamientos problemáticos de su familiar va unido a un incremento significativo en su sintomatología depresiva, esto no le ocurre a los cuidadores optimistas, para quienes el estrés y la depresión no parecen estar tan estrechamente relacionados.

Esto es así porque el optimismo:

-Ayuda a enfrentar las dificultades del cuidado con buen ánimo y perseverancia.
-Permite descubrir lo bueno y positivo que tienen las personas a las que cuidamos y las circunstancias en las que lo hacemos.
-Las personas optimistas buscan más y aceptan mejor el apoyo social y, por tanto, disfrutan de los efectos saludables de dicho apoyo en mayor medida que los menos optimistas.

Por ende si usted se empeña en descubrir las dificultades e inconvenientes en el día a día (pesimismo) dicha situación provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer el mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades.

A continuación les presentamos una comparación para ver más claras las principales diferencias entre las personas optimistas y las que no lo son:

OPTIMISTAS

► Mejor humor.
► Más perseverantes ante las dificultades y por tanto más exitosos.
► Son más felices.
► Mejor salud física y mental.
► Más activos, lo que lleva a tener más sensación de control de sus vidas.
► Más y mejores relaciones sociales.
► Mejor autoestima y motivación.

PESIMISTAS

► Peor humor.
► Se rinden, desisten ante los problemas y por tanto tienen más fracasos
► Son menos felices.
► Peor salud física y mental.
► Más pasivo, menos sensación de control y por tanto más frustración.
► Menos y peores relaciones.
► Peor autoestima y motivación.

¿EL OPTIMISMO PUEDE APRENDERSE?

Los diversos autores e investigadores coinciden en que SI puede aprenderse. El optimismo está al alcance de todas las personas solo con adoptar lo que se define como “mentalidad del cambio” Sin embargo, es preciso que usted se lo proponga y que se comprometa con ello. Entienda que usted es cambiante y crece cada vez que se arriesga a aprender algo nuevo.

A continuación les proponemos una serie de claves o recomendaciones para incorporar a su día a día como cuidadores/as y mejorar así su optimismo:

1. ANOTE SUS VIRTUDES.
Haga este ejercicio para buscar un impulso y un aprecio hacia si mismo mejorando su autoestima y motivación para cuidar. Ser consciente de sus habilidades y capacidades le ayudará a utilizarlas cuando sea necesario.

2. PIENSE EN POSITIVO.
Busque en su interior y vea que es mejor hacer que lamentarse, intentarlo que rendirse. Diciendo NO A TODO, no gana nada y enfoca en sí mismo un sentimiento de inutilidad.

3. DÍGA SI.
Hay esperanza en esa palabra, el lenguaje que usted usa es fundamental en el proceso de aprendizaje del optimismo.

4. RELACIÓNESE.
El contacto social le aporta beneficios, le ayuda a sentirse mejor. Rodearse de personas positivas puede ayudarle a aprender.

5. PLANIFIQUE SU VIDA.
Piense cosas que le gustaría hacer y no ha hecho, le servirá de motivación para ir logrando cosas que jamás se plantearía, proponerse nuevas metas… Ser cuidador/a no es una razón para dejar a un lado sus sueños.

6. ASUMA LAS DIFICULTADES COMO UN RETO.
Los problemas son dificultades que se pueden superar; usted cuenta con capacidades, habilidades, experiencia… no se rinda antes de empezar.

7. REALICE ACTIVIDADES QUE LE GUSTEN.
Le harán sentirse bien, disfrutar más de la vida y estar de mejor humor.

8. ANALICE TUS PENSAMIENTOS.
Anótelos en un diario, para desahogarse, ver distintos puntos de vista y poder quitar importancia a algo que a lo mejor no la tiene. Es útil para buscar soluciones en las dificultades.

9. AYUDE A LOS DEMAS.
Trate a la gente como le gustaría que le traten y se verá recompensado con amistad, aprecio, cariño, satisfacción personal…

10. MODIFIQUE SU LENGUAJE.
Evite usar palabras como “nunca”, “siempre”, “no puedo” o “no sé”. El lenguaje que usted usa es una interpretación de la realidad y tiene por tanto mucha influencia en sus pensamientos y sentimientos.

11. UTILICE LA QUEJA Y EL REPROCHE SOLAMENTE SI MEDIANTE ELLOS PUEDE GANAR ALGO.
Esfuércese por encontrar virtudes en los demás; no defectos.

12. DEMUESTRE GRATITUD
Por todo lo que le rodea, posee, por lo que usted es… revalorizándolo día tras día y dándolo la importancia que se merece.

13. SENTIDO DEL HUMOR.
Aprenda a reírse de si mismo, de la vida. Tómese las cosas con buen ánimo; no todo es tan grave ni tan urgente.

14. MANTÉNGASE ACTIVO
Busque cosas que hacer, cosas agradables, si es posible acompañado por otras personas. Cualquier momento es oportuno para compartir, una conversación, una taza de café, un paseo…Las actividades diarias gratificantes le ayudarán a ver la realidad desde otra perspectiva.

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