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EJERCICIO PRÁCTICO DE ATENCIÓN PLENA: OTRA FORMA DE CAMINAR

caminar entre flores

“Sólo amanece el día para el cual estamos despiertos”
Henry David Thoreau

Las tareas que surgen en la práctica diaria del cuidado de personas en situación de dependencia, dejan poco tiempo libre para que los cuidadores puedan llevar a cabo actividades de ocio. Dentro de estas actividades se encuentran aquellas que mejoran el estado físico y emocional de los cuidadores, como puede ser caminar unos minutos al día. De todos es sabido los beneficios de caminar, es un ejercicio sencillo y barato que se recomienda desde muchos ámbitos.
Los profesionales de COCEMFE Castilla y León queremos mostrarles otra forma de caminar en la que además de poner en marcha el cuerpo físico nos ponemos en contacto con aquello a lo que no solemos prestar a tención.
Partimos de que es posible encontrar un momento en nuestro día en el que la persona a la que cuidamos esté descansando y no nos necesite, o bien buscar la ayuda de otra persona de nuestra familia. ¡Piense cuáles son las excusas que le sirven para postergar la decisión de caminar 15 minutos al día!
¿En qué consiste esta nueva forma de caminar? Simplemente en ser consciente de lo que estamos haciendo y de lo que ocurre a nuestro alrededor. Para ello seguimos estos pasos:
1. Concéntrese en su respiración.
Cuando se encuentre al principio del camino elegido, realice respiraciones lentas pero profundas inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Tómese un tiempo para concentrarse en su respiración. Incluso puede decirse mentalmente: inspiro, expiro, inspiro, expiro…
La respiración es el vehículo más directo del que disponemos para conseguir la relajación.
2. Observe el ambiente que le rodea
Lo que nos llega a través de los sentidos puede pasarnos desapercibido en el día a día. Preste atención al ambiente en el que se desarrolla su caminata: escuche los ruidos de su alrededor, los olores, los colores. Aprecie el contacto de los pies con las diferentes texturas del suelo. Sienta el viento, el frío o los rayos de luz pegando sobre su cara. Mire el cielo, los árboles, los edificios, los pájaros y la gente que camina a su alrededor. ¿Cuántos detalles nos habían pasado desapercibidos aunque hemos pasado muchas veces por este lugar?
Continúe realizando inhalaciones profundas y comience a sentirse como parte integrante del lugar en el que se encuentra.
3. Preste atención a su cuerpo.
Sienta su cuerpo: el cuello, los hombros, el torso, la espalda, las piernas, los brazos… Haciendo un recorrido por el cuerpo podemos identificar si alguna parte está más tensa e intentar aflojarla. Visualice los movimientos de tus músculos, cómo se contraen y relajan, en la alternancia automática de piernas y brazos… Fíjese en su postura y camine de una forma que le resulte cómoda. Quizá pueda sentir incluso los latidos de su corazón. Elija un paso firme y rítmico, pero sin “correr”. No tiene prisa, no hay que batir records. Siga atento a su respiración.
Y ahora podemos aprovechar para sonreír, no le preocupe si le miran. (Nuestro cerebro interpreta la sonrisa y segrega endorfinas que nos hacen sentir bien. Puede consultar el artículo donde hemos hablado de los beneficios de la risa y la sonrisa.)
4. Tómese tu tiempo y viva su experiencia.
No hay medida de tiempo mínimo ni máximo para esta práctica. Lo ideal sería no hacer menos de 10 a 15 minutos. Manténgase atento a todo lo que experimente y de cómo todos los elementos que le estresan comienzan a seguir de largo, como si salieran de tu interior y se alejaran.
5. El regreso.
Cuando vuelva a casa, tómese unos minutos para reflexionar sobre su experiencia, por ejemplo mientras se cambia de calzado sentado en la entrada de su casa. Será un paréntesis antes de volver a sus actividades diarias. Y felicítese por haber sido capaz de vencer sus excusas y por haberse dedicado un tiempo para usted solo, un tiempo de tranquilidad sin obligaciones ni responsabilidades, un tiempo para su cuerpo y su mente.

No existe el momento perfecto para esta nueva forma de caminar. Aunque lo ideal sería caminar por un lugar en contacto con la naturaleza y tranquilo, somos conscientes de que su realidad puede ser muy diferente, ya que puede que no exista un lugar así cerca o que no disponga de mucho tiempo libre, por lo cual puede aprovechar cada momento del día para caminar conscientemente. Ya sea cuando aparque su coche y camine hacia su destino o cuando esté en la calle, de camino a la parada del autobús, en un centro comercial, o cuando se dirija a hacer su compra diaria, simplemente recuerde sonreír y aprovechar ese momento.

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