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ACOMPAÑAR EN EL PROCESO DE DUELO

tristeza

“El duelo suprimido sofoca. Hace estragos dentro del pecho y está forzado a multiplicar su fuerza”. (Ovidio)

En estas circunstancias que nos toca vivir hoy, por desgracia son muchos los familiares, amigos o compañeros que están perdiendo a seres queridos. Si quieres saber cómo apoyar de la mejor manera en estos casos, aquí te doy algunos consejos o las claves principales que deberíamos tener en cuenta cuando queremos apoyar a quien está pasando por la difícil circunstancia que es un duelo y de manera resumida las encontramos aquí:

  • Respetar los tiempos que necesite cada persona para asimilar la pérdida, para llorar, hablar, retomar o no actividades, trabajo…
  • Respetar las diferentes actuaciones y comportamientos en el duelo, hay quien va a necesitar llorar y quien no, quien va a necesitar estar solo y quien no, quien va a necesitar hablar y quien no… no somos quienes para juzgar si lo que hace o no el doliente está bien. Lo que nos pasó a nosotros en nuestros duelos o lo que hicimos no sirve como comparación porque cada persona y cada duelo es diferente.
  • Facilitar la expresión emocional, nunca reprimirla.

Sentir y expresar el dolor, la tristeza, la rabia, el miedo…por la muerte de un ser querido, suele ayudar a elaborar el duelo.

Estás equivocado/a si crees que ayudar a alguien que sufre es distraerle de su dolor. Mediante la vivencia y expresión de los sentimientos, la persona en duelo suele sentirse  aliviada y liberada.

No temas nombrar y hablar de la persona fallecida por miedo a que se emocione. Si llora, no tienes que decir o hacer nada especial, lo que más necesita en esos momentos es tu presencia, tu cercanía, tu compañía y tu afecto.

No temas tu mismo llorar o emocionarte. No hay nada malo en mostrar tu pena, en mostrar que a ti también te afecta lo que ha pasado, en mostrar que te duele ver a tu amigo/a o familiar en esa situación.

  • Evitar la sobreprotección, quien debe elaborar el duelo es él/ella; si me excedo puedo dificultar esto. Para ello, debemos facilitar la acogida y el acompañamiento en el dolor sin aconsejar, la única persona que sabe lo que necesita o no, lo que le viene bien o no, es el doliente, no yo.
  • Permitir que hable del ser querido que ha muerto si quiere.

Es importante permitir que hable todo el tiempo y todas las veces que lo necesite aunque llore o se ponga triste. Puede ayudar compartir con tu familiar o amigo/a recuerdos de la persona fallecida (ver fotos, contar anécdotas…) sin obligar, siempre que salga del doliente.

Recordar a la persona amada es un consuelo para los supervivientes. Repetir y evocar los recuerdos es parte del camino que tienen que recorrer.

Hay personas en cambio, que viven un duelo privado y no les gusta exteriorizar sus emociones.   Respetaremos también su necesidad de no hablar.

  • Mantener el contacto. El contacto puede mantenerse de muchas maneras y es conveniente aunque haya pasado tiempo. Puedes hacerle una visita, quedar para tomar un café o dar un paseo (cuando esto sea posible, esperemos que pronto), enviar una carta o un email. Con una llamada telefónica, por ejemplo, puedes romper su soledad y recordarle que no está solo/a, que alguien está pensando en él o ella.

Las fiestas y aniversarios son momentos particularmente dolorosos en los que podemos hacer un esfuerzo especial para estar cerca de la persona en duelo.

Por último, me gustaría señalar algunas acciones que no ayudan tanto como pensamos, incluso pueden hacer daño aunque no sea nuestra intención.

  • Evitar las frases hechas. La incomodidad nos mueve a recurrir a expresiones como: “Tienes que olvidar”, “Mejor así, dejó de sufrir”, “El tiempo todo lo cura”, “Es ley de vida”… Lo que necesita un doliente al principio es hablar, llorar y en definitiva dolerse. No digamos que tiene que sobreponerse, ya lo hará a su tiempo. Si no sabes que decir, no digas nada. Escucha, estate presente, sin pensar que tienes que dar consejos constantemente o estar levantando el ánimo. Si no sabes que hacer, colaborar en algunas tareas cotidianas (hacer la compra, atender llamadas, cuidar a los niños…) o encargarte del papeleo, puede ser una buena manera de ayudar.
  • No decir que sabemos lo que está sintiendo, que nosotros también hemos tenido duelos… tú no eres el protagonista y tus pérdidas no tienen que ver con la suya, lo que está sintiendo es suyo, íntimo y merece que toda tu atención sea para él/ella (lo tuyo no importa ahora).
  • No le quites importancia a lo que ha sucedido hablándole de lo que todavía le queda ni intentes hacerle ver las ventajas de una nueva etapa en su vida. No es el momento.
  • No te empeñes en animarle/a o tranquilizarle/a. Posiblemente lo que necesita sólo es que le escuches o que estés ahí sin decir nada. Aunque sea duro y parezca que no estás ayudando, ofrecerte a acompañar y a escuchar es lo mejor que puedes hacer.


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